El gran Berry ya de vuelta de todo, incluso de la cárcel, grabaría una de las canciones más tontas y a la vez controvertidas de esa época. La canción que empieza de una manera muy inocente relata la experiencia de un niño al que su abuela le regala unas campanillas que penden de un hilo...a partir de la segunda estrofa la cosa se estropea.
En Inglaterra se intentó censurar en la BBC cuando en un colegio un niño escenificó la canción como había que escenificarla, con sus propias "campanitas". No en vano, el cachondo de Berry no ha parado nunca de jugar con el público a costa de el doble sentido de la canción.
Otra de las anécdotas relacionadas con "My ding-a-ling" es cuando en un episodio de los Simpson, durante una prueba de talentos en el cole, un niño empieza a cantar la canción y el director Skinner lo corta antes de que empiece la segunda estrofa.

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